Navidad entre dos mundos

Un tiempo para honrar, recordar y sentir cerquita a quienes siguen acompañándonos desde la luz.

La Navidad siempre llega con un brillo especial.

Con luces que parecen respirar, con aromas que despiertan recuerdos, con esas ganas de reunirnos alrededor de lo que más amamos. Pero cuando un ser querido ya no está físicamente, la Navidad también trae un murmullo distinto… un huequito en el pecho que se mezcla con gratitud, nostalgia y amor.

En estas fechas, muchas personas sienten que el corazón late con emociones encontradas. Y es completamente natural.

Porque el amor no desaparece: se transforma.

Aunque su presencia no pueda abrazarse, su luz sigue viva, suave, constante. Una luz que nos acompaña desde ese lugar sereno donde habitan ahora.

Yo siempre digo que cuando pensamos en ellos, ellos también nos piensan.
Y en Navidad, más que nunca, desean vernos en paz, celebrando con el corazón abierto… sin olvidar, pero sin quedarnos detenidos en la tristeza. Ellos también celebran con nosotros, de otra manera, más silenciosa pero igual de cercana.

Honrando su memoria en estas fiestas

Cada familia encuentra su propio modo de recordar. No hay una forma correcta —solo la que nace del corazón— pero aquí te comparto algunos gestos que pueden traer calma y conexión:

  • Encender una vela en su honor, para que su luz siga brillando en tu hogar.
  • Dedicarles unas palabras, en una oración, una carta o ese diálogo íntimo que nace cuando cerramos los ojos.
  • Mantener alguna tradición que compartían juntos: un plato, una música, un gesto.
  • Colocar su foto favorita en un rincón especial o en el árbol, como quien les dice “sigues siendo parte”.

Son pequeños actos que alivian, que sostienen, que nos recuerdan que el vínculo continúa.

Palabras que abrazan

Si quieres acompañar o compartir un sentimiento con alguien que también extraña a un ser querido, aquí te dejo algunas frases que pueden llevar alivio para este momento tan especial:

“Aunque sus risas ya no llenen la casa, su amor sigue iluminando cada rincón del corazón.”

“Los que amamos nunca se van del todo. Viven en los recuerdos y en cada estrella que brilla en el cielo.”

“No es una Navidad igual… pero celebra su vida y la huella que dejó en nosotros.”

“Sé que desde el cielo nos acompaña. Demos Gracias por su amor eterno.”

“Los ángeles celebran contigo esta Navidad. Siempre estará presente en cada abrazo y en cada recuerdo.”

Manteniendo viva la esperanza

La ausencia duele, es verdad. Pero también enseña. A veces, cuando dejamos de pelear con el dolor y lo miramos con cariño, se convierte en gratitud.
La Navidad es un tiempo de amor, y recordar desde el amor nos permite sentirlos más cerca.

Este año, te invito a celebrar de un modo distinto:
honrando a quienes partieron, abrazando a quienes te acompañan y permitiendo que tu corazón se llene de luz, aunque sea de a poquito.

Porque ellos siguen ahí.
En vos.
En tu memoria.
En tu forma de amar. 


Te abrazo con el alma, Lore.

Puede interesarte

Navidad entre dos mundos
Un altar en casa, un refugio para el alma
Volver a la calma: cómo limpiar tu energía cuando todo pesa.